jueves, 04 de mayo de 2006

Estaba sentado en el Lobby del Comité Central y no podía creerlo, miraba sin mostrar atención especial a algo, pero copiaba todo con un lente especial y una memoria de mil Gigas, pues si salía vivo de ésta tendría que describirlo todo con pelos y señales. las gentes salían de una puerta y entraban en otras, algunos con papeles o fotos, otros con los rollos de papel sanitario en la mano y todos buscando afanosamente en sus libreticas las direcciones y teléfonos de sus familiares en Miami para comunicarse con ellos y adelantar trámites por si tenían que echar un quinto. En medio de esa locura, de pronto dí un brinco en el asiento y el patrón de la lancha, medio dormido se levantó gritando que el no había hecho nada.
Lo tomé del brazo y lo senté, y gracias a que cada uno estaba en lo suyo y con muchisimas preocupaciones no nos descubrieron.

La reacción del patrón se debió a un hombre con un trajecito que le quedaba como de agente vendedor ambulante y con la corbata amarrada con un nudo completamente redondo y ordinario, corría de un lado a otro gritando:
- ¡Viva Raúl! ¡Viva Raúl!
Le pregunté a un señor que pasó a mi lado con un pasaporte en la mano:
-Oiga, compañero, quien es ese hombre que corre y grita como un endemoniado.
-¿Usted no lo conoce?
-No -respondí titubeando como siempre hacemos cuando nos damos cuenta de que hemos metido la delicada patica.
-Pues ese es Felipe Perez Roque, que desde que falleció el comandante anda por toda la Habana gritando vivas a Raúl.

-Ah, sí me imagino, ahora me doy cuanta que es él.

Me senté y me juré no hablar con nadie más hasta que no saliera mi hombre en el CC.

Por fín me llama la recepcionista y me entrega un pase para la oficina de mi amigo.
Tomamos el hall hacia los elevadores, pasando por las puertas del Salón Magistral de Reuniones desde donde surgían mil conversaciones al unísono, miré de soslayo y ví en la mesa de la tribuna la pamela rosada de Raúl Castro que guardaba celosamente en su casa para el día que tomara posesión oficial de la presidencia cubana. Soñaba con ese momento y con la cara de envidia que pondrían Mariloli y Walter Mercado al verla tan elegante.

Tomamos el elevador, marqué el piso y nos pusimos a esperar el ascenso. A los cinco minutos, mi acompañante me enseñó un cartel que decía que por ordenes del Comandante y dentro de la Revolución Energética el elevador de los visitantes nacionales no funcionaría en el horario de las seis de la mañana hasta las seis del otro día y así sucesivamente.

Salimos y tomamos las escaleras revolucionarias.

Toqué la puerta al llegar y desde adentro me dijeron que pasara.

Al entrar reconocí al antiguo amigo que tanto nos había servido con sus informes. estaba gordísimo y con la cara color Rosa-dirigente tan común entre los próceres revolucionarios y los generalotes del MINFAR.
Me acerqué y me dijo:
-Sabes que no te pareces en nada al hantofe que salió de aquí hace unos años con una apariencia de 20 años más y ahora te veo como si tuvieras 20 años menos.
- Coño, no me digas eso, porque tu no te pareces tampoco al chama que robaba en el mercado los sacos de papas y la menteca para venderlas antes de coger la militancia y hacerte dirigente de Comercio Mayorista.
- Habla bajito mi herma que te pueden oir. Bueno, de todas maneras tengo que hacerte las preguntas de rigor para saber si eres hantofe o no. ¿De acuerdo?
- Preguuuuuuntame, preguuuuuuntame Ca -dije al estilo Derbez
- ¿A las cuantas vueltas se echa el perro?
- A la última
- ¿Donde jején puso el huevo?
- en el c...... de la jejena
- ¿Cuales eran las nalgas más bonitas de Jesús María?
- Las de Lolita, del callejón de Los Elevados.
- ¿Cuando entré yo en el SMO?
- Cuando no te quedó más remedio.

Se levantó y me dió un gran abrazo, había pasado el filtro de comprobación personal con detalles que sólo él y yo conociamos.

- Bueno, -me dijo- supongo que habrás venido por lo del viejo baboso.
- Efectivamente - respondí- y quiero que me digas donde está y que me lleves a ver el lugar. Me imagino que está en los refrigeradores del Hospital Calixto García.
- Bueno, en eso te equivocaste. El necro del Calixto hace tiempo no funciona debido a algunas reformas que quiso hacer el viejo para ahorrar luz, colocando unas piedras enormes de hielo y unos ventiladores de un metro de diametro, lo que trajo como resultado, que en la actualidad no tenga un buen equipo ni los famosos ventiladores que no tienen piezas de repuesto al igual que las hieleras, por lo que el Comandante decidió utilizar los muertos para enriquecer el picadillo de soya.
- No puedo creerlo, y entonces ¿dónde esta el tieso?
- Bueno, por ahora está en una nevera allí en Concha y Via Blanca.
- ¿No me digas que lo tienen en las neveras de los helados Guarina?
- Pues sí te lo digo, lo del Comandante es surrealismo hasta el último momento.
- Pues vamos para allá y por el camino nos cuentas.

Salimos a la calle, pero no en el carro de mi socio, porque dice que es un peligro andar por La Habana ahora con un carro con antena de microondas, y al bajar al parqueo, le pregunté si no era mejor comernos una pizza antes. Mi amigo se comenzó a reir, diciendome que la pizzería del Comité Central también estaba cerrada para hacer un restaurant de "comida del mar", aclaro, que utiliza esos términos, porque las palabras camarones, langostas etc, son consideradas subversivas, entonces nos llevaríamos la camioneta de la pizzería que no esté en uso y salimos no sin antes tropezar en el parqueo con Perez Roque y dirigirnos al carro mientras escuchabamos ¡Viva Raúl! ¡Viva Raúl!

(continuará)

Publicado por Desconocido @ 2:43 PM
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