Hace unos días hicimos una recopilación de datos biográficos del Dr. Oscar Elías Biscet y sugerimos en esa oportunidad que se leyera, para no hacer este Editorial extenso y bibliográfico, y limitarnos a exponer nuestas modesta opinión de por qué Oscar Elías Biscet es el gran temor del dictador Fidel Castro y toda su camarilla de testaferros, aduladores y sicarios.
Una forista se quejaba en ese tema acerca de que incluso en nuestra radio y noticieros de Televisión se habla de y se entrevista a los mismos siempre y de Biscet no se escucha mucho. En lo que respecta al exilio, es una gran falta que debía enmendarse. Yo creo que los rumores de si Castro está grave o si fué a una conferencia o si se compró un avión con sus millones bien son temas que pudieran tocarse, siempre después de una saga a la labor de Oscar Elías Biscet y el desarrollo de su campaña de ayuno, así como su estado de salud debía seguirse tal y como seguimos la de Fariñas.
No quiere esto decir que Biscet esté olvidado y no haya quien lo mencione y esté al tanto de su lucha, pero al igual que la forista en cuestión, creo que no es lo suficiente y con los cíclicos olvidos, un poco que complacemos al tirano.
Ahora respondamos a la pregunta que titula este tema: ¿Por qué Biscet es tan temido por el dictador?
Pudieramos responder con muchos motivos, pero me referiré principalmente a dos:
Primero: Si hay algún instinto que Castro ha venido desarrollando y llevado a la práctica desde su inicio en su malvado plan es detectar lo o quien le puede hacer mucho daño. Tanto imagens o símbolos como hombres de acción, son detectados por el déspota con los que se ensaña, hasta neutralizarlo por medios de calumnias en el caso de las personas y apropiarse de ellos en el caso de los símbolos.
Recordemos, el caso de Elian, y como Castro cuando vió la imagen de Elian cuando lo rescataban sintió que esa imagen que recorría el mundo era una acusación constante que echaría por tierra todo su andamiaje propagandístico, or lo que dispuesto a combatirla, se apropió del caso, destrozando los planes del padre, que ya había dicho que estaba dispuesto a venir a Miami a "buscarlo".
Castro, enseguida en boca de Juan Manuel, puso la frase, "yo no tengo que ir a Miami" y se metió delleno en el caso con todas las de ganar: Si no lo devuelven, gano y si lo devuelven gano también, porque ya había desviado el tema del drama de los cubanos que se lanzan al mar a riesgo de sus vidas y entonces, quedaba, el norte revuelto y brutal que no había querido devolver el niño a su padre. Hoy vemos como Elian, es utilizado descaradamente para la propaganda del régimen.
Con Biscet, es lo mismo. Biscet es un profesional graduado en el sistema de educación de los años castristas, joven, negro. Su imagen, desde luego que es mucho más atractiva y convincente que la del viejo esclerótico con su traje Verde Olivo que ya más que un uniforme, parece una mortaja del muerto vivo que es Castro.
La valentía y la seguridad conque habla Biscet es un renacer del espíritu de lucha del cubano, es un renacer de una esperanza, Biscet es carismático, inteligente y sobre todo, Biscet plantea un programa que no le hace ninguna gracia.
El programa de Biscet no contempla la conciliación con Castro y sus sicarios, no contempla un dialogo de ningun tipo, su discurso político se acompaña con la palabra de Dios en un país en que la miseria hace regresar a los cubanos a la palabra de Dios en busca de una esperanza, de una fé, de una solución a la precaria situación de la Patria y de sus hijos.
Biscet no es aquel que habla de Dios, se retrata delante del sagrado Corazón de Jesús y recomienda jugar las reglas del juego de la dictadura para una conciliación y un cambio a años luz en la medida quer los sicarios vayan cediendo espacios. Biscet plantea tomar esos espacios que le pertenecen al pueblo sin que medien acuerdos con los que hoy los detentan.
No se trata tampoco del que sale constantemente en un balancín criollo, mostarndonos estadísticas y una que otra denuncia sin proponer una solución inmediata, como un simple cronista contemplativo de las Violaciones de los Derechos Humanos del régimen pero a la vez hace un juego político de alianzas y compromisos peligroso y conciliador. Biscet exige, lucha y busca lineas de acción de todo tipo para que cesen las Violaciones.
Biscet no es el teórico que sale con una marxismo de nuevo tipo a teorizar la inevitable caida del régimen, Biscet es un revolucionario práctio que lucha y sabe como se debe luchar para el acmbio total del estado de cosas cubano.
Biscet no teme saludar y agradecer la ayuda que pueda recibirse de los gobiernos de otros paises, porque el mismo, no se siente un mercenario, porque el mismo sabe por lo que lucha, porque a él le importa un comino lo que diga el gobierno y sus papagayos mercenarios al servicio de Castro, principal enemigo de Cuba. Porque cualquier ayuda que reciba no la utiliza para otra cosa que no sea la denuncia y el enfrentamiento constante. Quien le teme a que le digan mercenario, pienso que algo de eso lleva adentro. Porque el mismo está ofrendando lo mejor de un ser humano, su vida, su familia y su juventud. Conozco una mujer de la que pudiera decir lo mismo que he dicho de Biscet y creo que debo mencionarla y es Marta Beatriz, quien poco le importa que la repriman de cualquier forma, hasta la encarcelación.
Hay otros movimientos, como el de las Damas de Blanco, por ejemplo, que no por esto, los estoy descalificando, como tampoco descalifico a nadie, de lo que se trata es de señalar el por qué Biscet es el terror de la dictadura y no se le permite ni un degundo de libertad o de acercamiento al pueblo. Que se silencia su existencia hasta el punto de que hay cubanos que no lo conocen, porqure Castro sabe que los que llegan al hombre lo identifican como una posibilidad en el futuro espectro político de la Patria Nueva.
Biscet destruye la imagen de que los negros apoyan a la Revolución fracasada, destruye la imágen del hombre nuevo que se propusieron, destruye la imágen de que somos un pueblo no creyente o creyentes pasivos. Biscet simboliza el fracaso de la revolución y propugna una nueva Revolución que coloque las cosas de la manera en que nunca debieron ser cambiadas.
Segundo
Los inicios de la toma de posiciones de Biscet fueron totalmente humanistas pero iban dirigidos a un Logro más que cacareado de la Revolución. La salud y de esta la baja Tasa de Mortalidad Infantil.
La denuncia de los métodos utilizados en los abortos, la facilidad con la que se proponían y con las que se aceptaban, la cantidad de abortos, que son una cantidad irresponsables de niños que no nacían y que deja a los que conocimos los manejos de los indicadores y de los "esfuerzos" por cumplir las "metas" como un mecanismos de deshacerse de niños que si nacían pudieran afectar en unos meses la Tasa de Mortalidad Infantil.
Alguno que lea esto, sobre todo, los que se desarrollaban en el campo de la salud y especificamente en padiatría y gineco-obstetricia saben que cuando fallece un niño menor de un año en Cuba, de haber dos o más hospitales involucrados, como cada uno trataba de salvar su responsablidad, pero no por buscar el error y sacar conclusiones prácticas que contribuyan a que esto no sucediera más, sino, para buscar el culpable de que el indicador se haya visto afectado y hacerle su "crítica revolucionaria", por supuesto el peligro de exposición a esta crítica bien vale un diagnóstico de legrado por algún "compañero médico inescrupuloso".
No, por supuesto Castro no puede permitir que Biscet sea conocido, demosle, debe decir Castro, a la prensa, a la comunidad europea, otros opositores o disidentes menos problemáticos que este Biscet.
Por todo esto, Biscet debe ser dado a conocer en cuanto medio tengamos y una de las formas es apoyar su candidatura al premio Príncipe de Asturias de la Concordia del cual tambien publicamos un link para que todos hagamos nuestro aporte.