sábado, 05 de agosto de 2006
Para nadie es un secreto que hay costumbres que se enmarcan con fuerza en la conciencia social de los pueblos y son las que algunos llaman idiosincracia y en el caso de los cubanos cubanía. Usted cuando nace en cuba es cubano pero cuando se cría en Cuba su ciudadanía viene ratificada en su cubanía.
La cubanía es anterior a la Nación. Todavía eramos colonia española, no eramos nación, pero ya existía y se desarrollaba la cubanía en aquellos hijos de esclavos o españoles.
Una de las cosas que definen a un cubano es su actitud ante la despedida de una persona que ha fallecido. Los rituales pertinentes en cualquier lugar son llamadas honras fúnebres, pero en Cuba se resúmen en el velorio y el entierro.
Ese momento en la vida de un pueblo es uno de los momentos más importante y respetable en la vida de un cubano. Castro conoce eso y por esas razones una de sus primeras medidas fué el velorio y el entierro gratis, lo que dió lugar inmediatamente a ser bautizado como el colmo de un gobernante: Matar a un pueblo de hambre y después darle el entierro de gratís. No obstante, enseguida se dieron casos de familiares de muertos por la tiranía que no se les entegaban los cuerpos y ni siquiera se les comunicaba donde descansaban, también han existido casos en que a las familias se les obligaba en aquellos casos en que tenían el cuerpo a velarlo en pueblos cercanos al del difunto, o como en el caso de los muertos en el remolcador interrumpir el velorio ante una foto del difunto para evitar las manifestaciones de dolor. Nada, que la ineficacia de su sistema y su carácter fuertemente represivo superaba al propio político Fidel Castro.
En Miami, por ejemplo. por el sistema de vida diferente, usted puede llamar al doliente conocido e informarle que por motivos de trabajo no pudo asistir a los funerales y es aceptado, pero en Cuba no se admitían excusas de ningun tipo, hasta encontrandose ingresado en un hospital e incluso preso se hacían todas las gestiones posibles para la asistencia al acto de despedida del fallecido. Es de todos conocido que junto a la fama de Celia Cruz, que no pudo evitar el régimen Castrista, surge en todos los paises e idiomas, que hablan sobre la Guarachera de Cuba el hecho de que el gobierno comunista no la dejó asistir a los funerales de su madre, alzandose esa anécdota como un dedo acusador a Castro.
Este momento en que una persona perdía a un ser querido, cobraba tal importancia que familiares o vecinos que estaban peleados a muerte, al ocurrir un fallecimiento, se hacía una tregua tácita y los "peleados" se abrazaban en la consabida frase de "te acompaño en los sentimientos y si te puedo ayudar en algo, ya sabes que puedes contar conmigo".
También conocí personas que no les perdonaron a alguien, familiar o amigo, haber asistido al funeral de fulano con unos zapatos rojos, aunque la pobre no tuviera nada más que esos zapatos. Ya lo sabe, por nada del mundo se aparezca en un velorio de un cubano con una camisa roja o simplemente escandalosa, porque se gana uno o varios enemigos para toda la vida.
En la historia de Cuba han existido entierros que han quedado registrados como multitudinarios, no importa la profesión del muerto, ya lo dije, cuando alguien muere, todos le perdonan, con la excepción de hombres como Fidel Castro o Ché Guevara, permitanme aclarar esto. Toda regla tiene su excepción.
El primer funeral famoso que tengo conocimiento en Cuba fué el de un proxeneta conocido como Yarini al que toda La Habana, "la gente del medio más antiguo del mundo " y personas de todos los estratos acompañaron sus restos para darle "cristiana sepultura".
Otro insuperable en participación fué el de Eduado Chibás, político incorrupto dirigente del partido ortodoxo que ya en temprana fecha desairó a Castro de su partido por considerarlo "un gangster". Recuerdo además en Regla el entierro muy concurrido de una cantante del patio, Clara la integrante del duo Clara y Mario. Pero también recuerdo en Regla el entierro de un jóven que fué asesinado cuando intentaba salir del país por Celimar y los familiares y pueblo, trasladaron sus restos desde la funeraria hasta el cementerio de Regla, no sin antes, con todas las calles del pueblo repletas de reglanos, se desviaron para llevar el ataúd con la víctima hasta la Estación de la Policía, gritandole a los agentes todo tipo de cosas y el régimen, sabiendo lo que podría provocar un acto represivo, se mantuvo con los brazos cruzados ante la explosión de ira del pueblo, sólo unos días después se ensañaron con los que más se señalaron, para como siempre dar un castigo "ejemplarizante" al más puro estilo medieval.
Otro entierro muy concurrido, pudiera decirse que fué un exito también fué el del popular músico Roberto Faz, que tuvo su saga con los comentarios de que había sido enterrado vivo, pues su cuerpo estaba movido al momento de la exhumación.
A propósito de los entierros en la nueva cuba, se han hecho dos películas que de alguna manera llevaban implícitas una crítica al régimen: "La Muerte de un Burócrata" y aquella en que tuvieron que trasladar desde una provincia oriental un cadáver hasta La Habana, con las inevitables situaciones que se presentan en Cuba para trasladarse de una provincia a otra.
Yo tengo algunos recuerdos acerca de velorios y entierros. El primero que me viene a la mente fué en pleno campo camagüeyano, yo había visto velorios en la propia casa del difunto, donde la funeraria traía la base de la caja y los consabidos candelabros con las velas, los vecinos hacían una colecta y se pagaban los funerales, pero cuando llegué a ese funeral en monte adentro, recibí una gran sorpresa, porque el cadaver del fallecido estaba encima de la mesa de la casa cubierto con una sábana y aquellos pies al aire desnudos señalandonos con el dedo gordo para el techo, como recordandonos que todos un día iriamos pa'rriba, inevitablemente. Por lo demás, el velorio en el campo es muy ameno, no faltan los chistes, la comida abundante, y si el difunto le metía a la décima, hasta su decimita se le ofrecía. Para mayor desgracia, este funeral fué después de Castro y esa zona era demasiado pobre para la abundancia de comida, a pesar de ser en el campo. No recuerdo como se llamaba el difunto, pero la imágen de aquel velorio tan humilde no se me ha borrado de la mente.
Un entierro inolvidable de Guanabacoa fué el Juan Arrondo, famoso compositor cubano, porque un empleado de Cultura Minicipal, se le ocurrió colocar grandes speakers en el cementerio y en aquel momento de concentración y dolor en que el ataúd era descendido, puso a todo volumen una grabación que Arrondo había hecho en vida como una despedida a familiares y amigos el día de su muerte. El resultado no fué el esperado, pues el brinco que dieron los presentes culminó en una escena de pánico y desmayos.
Y en Marianao, en la Plaza, frente al cine Principal, en el entierro de Ignacio el falsete inigualable de los Zafiros, que vivía cerca de allí al lado de la cafetería "El Kylo", jamás olvidaré a sus compañeros del cuarteto cantando una de sus canciones al lado del ataud. Hoy día aún me erizo cuando lo recuerdo o cuando los escucho en una grabación y aquella imágen me llega a la mente.
Otro recuerdo me tocó muy de cerca. Fallece mi hermano que vivía, antes de fallecer, por supuesto, en Pinar del Rio. Debido a que mi carro estaba en el taller, casualmente estaba yo en mi casa a eso de las 7:00 pm, cuando recibo la triste noticia por la voz de mi hermana. Pasado el momento de la consternación y el dolor, vino, la solución del problema. Teníamos que asistir inexcusablemente por miles de motivos comprensibles al velorio, elegimos la representación de la familia, hice una llamada, y se me dispuso un auto con chofer y gasolina en el tanque y como estábamos en Cuba, había que llevar gasolina en el maletero con el consabido riesgo que conlleva esta negligencia.
Inmediatamente salimos dos hermanas mías, un sobrino, y yo enseguida llegamos a Pinar, encontramos la casa donde se velaba al difunto y con mi cuñada y sobrina compartimos el velorio, entre recuerdos y alguna que otra lágrima o nudo en la garganta. El entierro sería a las 4:00 aproximadamente, por lo que a las 3:00 llegaría el carro fúnebre que lo trasladaría al cementerio. Llegó la hora y el carro no aparecía, esperamos un tiempo prudente, hasta que yo conociendo las cosas surealistas de Cuba me dirijo al establecimiento donde se había alquilado el servicio. Cuando hago la pregunta lógica, el empleado me responde como si fuera la cosa más normal del mundo que aún el Poder Popular no les había entregado el bono de gasolina. Por poco el próximo difunto soy yo o aquel empleado, no pueden imaginar, como cubano, la afrenta tan grande que sentí haber recibido. Me dirigí, no sin antes decir cuatro barbaridades allí, al local del Poder Popular, y no les contaré detalles, pero de allí salí con el empleado que había discutido antes y los Bonos de gasolina. Al fín mi hermano podría descansar en paz, Fidel lo había jodido hasta el último momento de su vida.
En Cuba hay Funeramaniáticos, son aquellos que no se pierden un funeral, y una de esos era una hermana mía, que era capaz hasta de llorar de gratis, si ella estuviera ahora a mi lado, estoy seguro que no terminariamos nunca de contar anécdotas relacionadas con los funerales. Si hay una cosa curiosa que parece influyó en mi hermana y es que su primer esposo lo conoció en un funeral, el hombre era policía de Batista y en una ocasión asistió en representación de su cuerpo, (el de policía), a un velorio de un familiar nuestro donde hizo guardia de honor y parece que algo más, porque terminó casado con mi hermana. En los velorios cubanos, nunca se sabe lo que pueda pasar. Yo recuerdo, en una oportunidad en que estabamos los jóvenes del barrio reunidos en un aparte tertuliar del velorio y yo saco un paquetico de Protex, recuerdan aquellos preservativos chinos que venían en un envase parecido a esos que nos dan con los cigarros en los establecimientos, pues saco un paquetico y se lo doy a una amiga diciendole que eran una marca nueva de fósforos, mientras otro la mantiene entretenida conversando. Todos los que pasaban delante de la muchacha la miraban con ese paquete de preservativo en la mano en medio de la funeraria asombrados, hasta que un hermano mio vino a joder la fiesta, llamandole la atención por tener "eso" en la mano delante de todo el mundo. Mi amiga pasó una vergüenza tremenda cuando le dijo lo que era.
Por último, me referiré a una triste anécdota y es sobre el velorio y entierro de un compañero de trabajo. El difunto era un hombre bastante alto y estimo pasara las 200 libras aunque era de apariencia delgada, precisamente por su altura. Esto lo menciono porque los hijos tuvieron que solicitar una caja un poco mayor que la standard. La Funeraria es aquella que se encuentra próxima al "Parque de la Libertad" que toma su nombre popular porque en ese parque de Calzada en el Vedado es donde primero se organizaban las "colas" para la oficina de intereses de aquellos que pretendían viajar a los Estados Unidos.
El velorio se desarrolló sin nada diferente a lo habitual, a no ser que en el piso superior estaba tendido un "mayimbe" cercano a los círculos de poder en Cuba y mientras los dolientes y amigos de mi amigo teníamos que ir obligadamente a la cafetería cercana a la Funeraria que dá por Calzada en el mismo edificio y que siempre estaba más concurrida por las moscas que por ofertas además del café de chicharos, malo por demás, al piso donde se velaba al miembro de la nomenclatura llegaban sandwich y refrescos frios para los presentes. Cosas del Castrismo.
Al siguiente día nos dirigimos al cementerio de Colón para darle su cristiana sepultura. Todos serios, algun familiar llorando, yo me encontraba presente muy cerca del panteón colectivo, donde se van enterrando los muertos del día según van llegando en esa especie de edificio de microbrigada sepulcral. Los diligentes empleados del cementerio iban bajando el ataud, cuando de pronto, la caja no lograba colocarse horizontal debido a su dimensión mayor que lo standard utilizado. Los empleados se miraron sin mediar palabras, pero se podía captar su pensamiento- ¿Qué coño pasa con este muerto?
Como de acuerdo mutuo, volvieron a subir un poco la caja dejandola caer ligeramente más fuerte, y nada. Se volvieron a mirar y repitieron la operación, hasta que escuché un golpe seco de algo pesado. Enseguida comprendí, y ellos también, mi amigo había caido encima de la otra caja al desprenderse el fondo del ataud, posiblemente de un plywood muy fino o del llamado "bagazo de caña comprimido", o sino, un sencillo cartón permanitex. La situación era muy dificil para esos empleados, para la familia si se percató, y para mí que no le veía solución de ningun tipo y temía que de pronto mi amigo se asomara por debajo de la caja, como si se negara a ser sepultado. Rapidamente tomé una decisión que me agradecieron los enterradores que no salían de la confusión. Me dirigí a los presentes haciendole señas a los empleados de que no continuaran, rapidamente hablé algo de mi amigo, sin mencionar su altura por supuesto, dos o tres frases bonitas que había escuchado en otras despedidas, les dí las gracias a los presentes en nombre de la familia que no me había pedido en ningun momento que las dijera e inmediatamente le pasé el brazo por encima al hijo del difunto y comencé a abandonar el lugar lo que por suerte hizo el resto de los presentes. Miré de soslayo hacia atrás y ví como uno de los empleados se pasaba la mano derecha por la frente y emitia un ligero silbido. Les había salvado el juego, como se dice en el beisbol. Nunca supe como resolvieron el problema, sin embargo, han pasado de aquello posiblemente más de 14 años y el régimen de La Habana tampoco ha podido resolver mejorar las condiciones en que los cubanos les dan su último adios a sus seres queridos, y mucho menos, como se puede vivir con dignidad en la Isla.
Si no son capaces de garantizar una vida plena, es imposible que puedan garantizar una muerte plena y tranquila.
hantofe.
julio 30 2006
lunes, 04 de febrero de 2008
Publicado por daniel cad @ 6:49 AM
Amigo, qué buen escrito!!! muy atractivas todas esas historias y anécdotas que incluiste, pues ayudan a comprender lo que es la cubanía y su forma de expresión (sobre todo en algo tan interesante como lo es la muerte). Te agradezco por haberme permitido disfrutar de ello. Tandría otras cosas por decir, pero será más adelante, con más tiempo o tal vez si es posible por mail. Un abrazo desde Barranquilla, Colombia. topodc@hotmail.com
jueves, 03 de abril de 2008
Publicado por Montesano @ 7:33 AM
MUY BUENO EL ARTICULO, SE VE QUE ERES REGLANO, O AL MENOS ESO ME IMAGINO, REAFIRMO TODO LO QUE HAS DICHO PORQUE ASISTI A TODOS ESOS O A LA MAYORIA DE ESOS VELORIOS, GIO MONTESANO DE REGLA GIOMONTESANO@HOTMAIL.COM.

martes, 06 de mayo de 2008
Vaya, un reglano y un colombiano, suficiente para darme una gran alegría que pude hacer algo que les ha gustado.
Yo soy un poco de todos los barrios, pero sí, aunque no vivía en Regla, conozco muchos reglanos, de los mejores, de los buenos buenos y conozco Regla, como la plama de mi mano.
Un abrazo
hantofe
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Publicado por Invitado @ 3:02 AM
COMO BUEN GUSANO ERES UN HIJO DE PUTA... no ves mas allá de tus ojos, mientes con descaro... ve a chuparle las bolas a Bush, maricon...
jueves, 20 de noviembre de 2008
Pero que cosas hay que leer.
Este blog modera los comentarios, pero, como el anterior mensaje anónimo, retrata de cuerpo entero a los defensores del castrismo, de la dictadura castrista, de la infamia "revolucionaria, no me hubiera permitido dejar de aceptarlo,
COMO BUEN GUSANO ERES UN HIJO DE PUTA...
Esta frase no puede venir de otro que no sea Fidel Castro, para quien todo aquel que piense que él es un hijo'eputa, es un gusano, si fuera Chaves, entonces hubiera dicho pitiyanqui o escuálido,
no ves mas allá de tus ojos, mientes con descaro...
Creo que este dicho es "No ves más allá de tus narices" muchachito/a mononeurónico.
ve a chuparle las bolas a Bush, maricon..
Si escribe desde el Perú y utiliza esta frase, "las bolas" definitivamente no es cubano, y entonces, como dice que yo miento, ¿él sabrá más de Cuba que yo?
Para la próxima escribe algo que valga la pena, ¡comemierda!
miércoles, 06 de mayo de 2009
Publicado por Gio Montesano @ 3:12 AM
Definitivamente ese señor no es cubano, ademas, no entiendo cual es su problema con un articulo tan bien redactado, es una lastima que no haya dado su nombre y ademas estoy 100% que no es cubano. El articulo esta muy bueno y no entiendo por que el estupido ese haya tenido que opinar, o es que acaso le duele la cultura y el buen humor de nosotros los cubanos?