S?bado, 13 de septiembre de 2008
Ya en repetidas ocasiones he posteado en diferentes foros mi interpretación de la ayuda a mis hermanos cubanos, y siempre recibo algunos comentarios acerca de la perentoria necesidad de dejar a un lado el debate y pasar a acciones más efectivas, porque yo estoy AQUI en Miami y ellos estan en CUBA sufriendo las concecuencias de los dos huracanes.

Si yo no estuviera consciente y convencido de lo que hablo, y si no me conociera mis sentimientos, me causaría un trauma pensando que soy un tipo inhumano, sicópata e indolente.

Pero, no, ninguna de las dos cosas, ni hablo así porque estoy en Miami, ni soy una gente malvada. He leido algunos artículos de personas que estan en Cuba, que piensan de la misma manera y conocen quien es su verdadero enemigo, y los efectos que hoy sufren datan de casi medio siglo de vientos huracanados provenientes de la dirección de la dictadura, quizás vientos menos impactantes, pero si muy persistentes e igualmente destructivos.

Ayer escuchaba que ya los primeros dos contenedores se estan preparando para salir hacia Cuba, no especifican si son de 20, 40, ó 53 pies, pero igualmente una gota de agua en un desierto.
Les he traido dos fotos de Cuba donde hay un grupo de contenedores, para que busquen dos cuadritos y vean lo que son dos contenedores en ese tremendo trabajo de distribuir mercancias en Cuba. Mientras tanto, ya en Haití pasan de los 50 millones de dolares en alimentos donados y llegados al país.

La primera es de un lugar cerca del puerto que imagino, sea de un almacen donde parquean los contenedores para entregarlo cuando sean necesarios llenarlos de nuevo.

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La segunda son un grupo de contenedores que estan a lo largo de la pista del aeropuerto del Mariel, y que según los amigos de Secretos Cuba, estan llenos y no se distribuyen. Si alguien desea saber algo más de estos contenedores, pueden preguntarle a los expertos del foro Secretos de Cuba y ellos seguro que con mucho gusto les responderán, yo sólo utilizo esta foto, para que las personas tengan idea de lo que es un contenedor lleno de cualquier cosa, alrededor de 27 palets regulares cada uno, en el caso de los de 40 con la carga suelta, "loose", como le llaman.

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No pongo en duda los valores humanos de quienes estan haciendo las recogidas, sobre todo las Hermanas de la Caridad, pero, "de buenas intenciones estan llenos los caminos del infierno" Juan Pueblo, Versículo 1 del Libro de La Vida.

Yo repito, lo que le hace falta al pueblo es que se permita al gobierno de los Estados Unidos materializar la ayuda que en ambos ciclones le ha ofrecido al pueblo cubano y que los que hablan por ese pueblo atribuyendose a la fuerza esa facultad le han condicionado a motivos políticos. Como contribuyente del erario de este país, he depositado mi aporte al mismo como millones de personas que pagamos "taxes" para que USA realice este tipo de gestos, no sólo con el pueblo cubano, sino con todos los pueblos que pasen por situaciones similares.

Ahhhhh, si la cosa es de pedirles que quiten el bloqueo, entonces, habría que ver si lo hacen de la misma forma en que levantaron el bloqueo de Irak. Pero eso no es lo que estamos discutiendo ahora.

Vamos a ver, desde Cuba, entre todos los escritos, el de Yoani, una persona pausada, medida, para saber como lo ven los cubanos desde "allá" y no como los de "acá". Esa es una división que estableció Fidel Castro y que otros utilizan ante cualquier opinión de algunos de los de "acá", como si ya nos hubieramos despojados de nuestra ciudadanía y nuestro derecho a opinar sobre la suerte de la tierra que nos vió nacer y crecer.


Calma en el Atlántico
Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y
11 09 2008
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El meteorólogo principal de la televisión cubana, José Rubiera, anunció que ninguna nueva tormenta tropical o huracán se ha formado en el océano Atlántico. El alivio recorrió los más de ciento once mil kilómetros cuadrados de esta Isla. Al menos por unos días, el corredor de ciclones en que nos hemos convertido se tomará una pausa. No se ha disipado, con esa noticia climatológica, la pesadumbre y el desasosiego que tenemos ante el futuro inmediato. A pesar del triunfalismo que muestran nuestros telediarios, donde se habla de un “huracán de recuperación”, los cubanos estamos muy preocupados.

Por una parte, se acaban de esfumar todas las ilusiones de quienes esperaban un repunte económico en los próximos meses. Nos estamos despidiendo incluso de algunos productos como el plátano, el mango, el aguacate, las viandas y los cítricos que demorarán años en retornar a sus –ya elevados– precios actuales. Después de cuatro días sin electricidad y sin suministro de agua, los vecinos de los 144 apartamentos de mi edificio aguardamos por un suministro gratuito de agua potable y la distribución subsidiada de comida elaborada. Algunos ya han gritado por los balcones su inconformidad, a la que yo respondí con un provocador “!Viva Raúl!”, que casi me cuesta un linchamiento.

Ni el mercado en pesos convertibles, con sus engordados precios, da abasto a la demanda de los habaneros desesperados. El huracán Ike ha puesto más en evidencia las profundas diferencias sociales entre los que pueden disponer de una reserva alimentaria, tablas y radio de baterías y aquellos que dependen exclusivamente de la gestión oficial. Los antecedentes de cómo se apaga con los meses la ayuda estatal a las víctimas de desastres naturales, hacen que las personas no quieran promesas, sino soluciones inmediatas. La voracidad por tomar ahora lo que mañana quizás ya no se oferte hizo que los habitantes de un pueblo de Pinar del Río se liarán a machetazos para alcanzar las 100 tejas de asbesto cemento repartidas desde un camión.

Falta humildad en quienes deberían hacer todo lo posible para dejar entrar la ayuda humanitaria a Cuba. Una medida muy bien recibida sería que la Aduana Nacional liberara de impuestos todos los kilogramos de medicinas, ropa y alimentos que los familiares emigrados quieran traer a la Isla. Sin embargo, en lugar de eso, los cubanos amanecimos en medio del ciclón con una subida del precio del combustible y de algunos productos de primera necesidad. Se rechazan ayudas sin contar con la opinión popular y se permiten inspecciones de unos a la par que se les niega a otros hacer lo mismo. La imagen de un militar venezolano llegado a Cuba para “hacer una inspección de los daños” –palabras textuales– contrasta con los remilgos para aceptar algo similar de países de la Unión Europea (con excepción de España y Bélgica) o de Estados Unidos.

Las preguntas del momento son: ¿Cuál es la prioridad del gobierno cubano: los principios políticos o el bienestar de los que han perdido todo? y ¿Qué prefiere el gobierno norteamericano: cumplir el requisito formal de la inspección, o que el auxilio llegue a los damnificados? Los ciudadanos no vamos a esperar a que ambos gobiernos se pongan de acuerdo. La diplomacia popular les puedes dar la sorpresa de actuar más rápido y con más eficiencia.


¡Bueno, al menos ahora no lo dije yo desde "acá"!

Tags: Ike Cuba huracán ayuda

Publicado por hantofe @ 5:50 PM
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