Martes, 22 de diciembre de 2009
Han pasado muchos años, quizás demasiados, para que los cubanos conozcan todas las pantomimas coreográficas y retóricas de la monarquía de los Castros en Cuba.
En menos de un mes, han puestos todas las viejas y gastadas jugadas en escena. Lo golpiza a Yoani y el acto de repudio violento a su esposo Reynaldo, el envio de sus más detestables esbirros melódicos a Miami, el ataque cobarde a las Damas de Blanco, prestandose su prensa oficialista y alguna que otra extranjera a presentarlo como un acto espontáneo de simpatizantes de la dictadura, la detención de un norteamericano que distribuía "sofisticados" (así los calificó Raúl) celulares o computadoras altamente peligrosos para derribar el muro que bloquea la información de Cuba al mundo y viceversa.
El pueblo cubano sabe lo que hay detrás de todo esto, y también recepcionan el mansaje que con todo esto y con las prácticas antimotines del último ejercicio militar o el último Bastión, les indica que Raulito está decidido a lanzar los tanques contra el pueblo, lo que sin dudas sería su última orden y su último error, porque después de eso, estoy seguro que no para hasta el mismísimo paredón de fusilamiento.

Y por último, después que cubanos de todas las tendencias políticas, supuestos simpatizantes de la tiranía, neutrales y opositores habían colocado todas sus esperanzas en el "negrito" Obama, nuevo Presidente en la Casa Blanca, y elogiaban sus medidas con respecto a Cuba, ahora con el ataque encarnizado que en conjunto con el nuevo padrino económico de Sabanetas, Chavez, contra Obama, Raúl muestra la verdadera cara del poder geriátrico, ellos no quieren cambio alguno, ni siquiera la más mínima apertura de libertades, tal y como Fidel rechazó los gestos de los Clinton derribando cuatro avionetas en un cobarde fusilamiento aéreo.
También cubanos de Miami que siempre han buscado el diálogo han visto sus alas del corazón caidas.

Además, los anuncios de la posible participación de Fidel en la aburrida y desastrosa Reunión del Alba en La Habana sirvieron para reafirmar que el anciano no tolera ningún tipo de actividad que pase de los diez minutos. Señores, no ha caido todavía el telón, y son muchos los que abandonan el teatro por los argumentos gastados de la puesta en escena.

Para dar fé de esto, quiero que lean este escrito de Luis Cino, con respecto a la coreografía de "fervor revolucionario" para que vean como traducen los cubanos de la isla el mensaje que los oficialistas de la prensa les enviaron sobre los sucesos. Sólo quiero agregar que después de los hechos, y aún con molestias por los golpes y ciertos pinchazos que sintieron en sus espaldas junto a empujones y golpes, las Damas de Blanco volvieron a salir y no hubo ninguna muestra de repudio hacia ellas. Parece que la indgnación del pueblo tiene sus momentos, a veces, sí, a veces no. Raro ¿no?


Quote:
 
La ira revolucionaria

Luis Cino

LA HABANA, Cuba, diciembre (www.cubanet.org) - En la primavera de 1980, cuando conocí los mítines de repudio contra los que intentaban escapar del paraíso de Fidel, además de repugnancia, sentí desconcierto. Nunca imaginé que hubiéramos llegado tan abajo en la escala zoológica. Pero, es una triste realidad humana, los límites de la infamia siempre pueden ir mucho más allá de lo que uno supone.

No debía asombrarme el regreso de los mítines de repudio. En realidad, nunca se fueron. Sus promotores olvidan que son contraproducentes, y como si no tuvieran otra fórmula a qué acudir, los traen de vuelta cada vez que lo estiman necesario.

Los estrategas de la represión vuelven a apostar fuerte por las coreografías de las turbas callejeras y la indignación de utilería. Sólo que luego de tantos años de desencanto, el trabajo de los coreógrafos es más difícil. Cada vez son más los que se niegan a danzar al son de la ignominia.

Pero todavía encuentran apapipios, marranos y porristas para sus sainetes represivos. No pasaron en vano tantas décadas de vileza y abyección. Hemos vuelto a ver en estos días el odio en las caras de los rufianes y las arpías, los gritos rabiosos de la jauría sujeta por traíllas.

La turba, pastoreada por corpulentos oficiales de la policía política que reciben órdenes por sus móviles, ahora se desplaza en ómnibus Yutong. Presta a insultar o golpear a una señal de sus amos. Lo curioso es cuán fácil vuelven a la calma, justo cuando más exaltados parecen. La indignación revolucionaria tiene flujos y reflujos, a conveniencia de los directores de escena. Si en algo son buenos, es en domar bestias de pelea: perros sin dientes y gallos tusados. Habrá que averiguar qué extraño fenómeno (sabe Dios si freudiano) ocurre con la indignación popular y la chusmería orientada por el Partido.

El 10 de diciembre (¡vaya día para el reality show de los porristas!), la marcha de las Damas de Blanco no fue molestada en su recorrido de varios kilómetros desde la casa de Laura Pollán, en Neptuno y Aramburu, hasta el antiguo Palacio Presidencial. Por el contrario, la gente que aceptaba sus gladiolos, las miraba con una mezcla de curiosidad y admiración. Hasta que llegaron los ómnibus con los indignados revolucionarios, no comenzó el progrom. Parecían dispuestos a devorar y escupir luego los huesos de “las gusanas”. Su ira terminó, como si nunca hubiera sido, tan pronto gritaron los últimos insultos en la puerta de Laura. Entonces se retiraron disciplinadamente. Como salidos de una escuela dominical.

No sé si Moratinos y Zapatero, tan ingenuos, creerán que esto es una historia de hutus y tutsis, y agradecerán el hecho de que las autoridades evitaran las bajas fatales. Por mi parte, no creo para nada en la espontaneidad de la ira del pueblo revolucionario. En todo caso, si estos gamberros y pirujas de las brigadas de respuesta rápida quieren salvar la revolución y el socialismo, ¿por qué en vez de hostigar a mujeres indefensas, no trabajan más y mejor, dejan de robar al Estado y en la primera asamblea que se lo permitan, levantan la mano y dicen unas cuantas verdades?

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Tags: cuba represión

Publicado por hantofe @ 10:38 PM
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